jueves, 22 de diciembre de 2011

YELLOWCARD

No puedo evitarlo. La música forma parte de mi vida de una forma increíble. Suena a típico decir que no podría vivir sin ella, pero es la verdad.

La sensación que me provoca vivir un concierto en directo no se compara con ninguna otra cosa. Los nervios a flor de piel con los primeros segundos de la melodía de una de mis canciones favoritas, el poder gritar la letra y ver la cara de felicidad que ponen los componentes del grupo, la descarga de adrenalina... Me declaro adicta a los conciertos.


Este fin de semana por fin ha pasado. Por fin he conseguido ver a Yellowcard en directo. El único de mis grupos favoritos que me faltaba por ver.
Y ha sido con la única persona con quien sabia que de verdad iba a disfrutar al 100%; Belén Hertogs.
Llevamos escuchando a este grupo practicamente desde que nos conocemos, y para las dos siempre han significado muchísimo. Mas de lo que cualquiera pueda pensar.

Este concierto, sin duda alguna, ha sido uno de los mejores que he vivido. Y no me quedo corta. Con diferentes grupos he pasado por el Palacio de los Deportes, por Las Ventas, el estadio Vicente Calderón y todos han sido brutales. Sin embargo, YC ha sido en una sala pequeña, a reventar, y no dudo ni un segundo al decir que ha sido uno de los conciertos que más he disfrutado.
Es super difícil expresarlo tan bien como para que alguien se ponga en mi situación, aunque seguro que muchos de los que no paráis de ir a conciertos de vuestros grupos favoritos me entendéis.

Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo cosas como esta que vivimos el sábado pasado:




Adoro ese concierto tal y como ha sido. En sala pequeña, con un calor infernal y a veces sin poder ver nada por culpa de mi enanez o del gigantismo de la gente. Con sus cosas buenas y malas.
Y se que no me voy a olvidar nunca de mi primer concierto de Yellowcard con Belén. Que habrá sido el primero, pero no el último.

Gracias :)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Can we call it LOVE?

It’s like you’re screaming and no one can hear. You almost feel ashamed that someone could be that important, that without them you feel like nothing. No one will ever understand how much it hurts. You feel hopeless, like nothing can save you. And when it’s over and it’s gone, you almost wish you could have all the bad stuff back, so you can have the good.


Somos presos de nuestros propios sentimientos. Y por mucho que lo intentemos, nunca nadie conseguirá ponerse en nuestro lugar a la hora de entender por lo que estamos pasando.
Podrás estar rodeada de gente que te grite a los cuatro vientos que lo que estás viviendo no es precisamente un cuento de hadas, cosa que seguro que en el fondo agradeces. Pero hasta que no seas tu misma quien decida terminar con todo y salir de una vez de toda esa mierda, ya pueden decirte misa, que no servirá para nada.
Porque siempre te quedarás con lo bueno, con cada momento en que te han entrado escalofríos, con cada susurro, con cada abrazo, con cada sonrisa...
Si que es verdad que en muchas ocasiones pesan mas los buenos momentos que los malos. Y que por cada malo que has pasado, hay cientos de buenos que los superan.
Pero llega un punto en que debes pararte y pensar: De verdad es esto lo que quiero?
Ahí será cuando te des cuenta si te merece la pena seguir con lo que tienes, o si sería mejor perderlo para poder empezar algo mejor.
-M

domingo, 11 de diciembre de 2011

Poco

Muchas veces son mas importantes los pequeños y constantes detalles que las cosas enormes que quizá solo recibas en un momento concreto. De poquito en poquito es como podemos construir algo muy grande, algo que tendrá mucho mas valor y que guardaremos para siempre. Así que conformate con poco, porque a la larga será mucho.
-M